Perdida
encajonada entre dos muros
una mujer camina a merced de la anhelante araña
que mastica y escupe
como una tragaperras.
Descalza en su torpeza
y alienada
Va una mujer
que se ha hecho sombra
Doblará
la esquina vieja donde cuelga una luz de neón intermitente
en sus ojos brillarán pequeñas fruslerías
ahora si
ahora no
tamborileando los dedos del tropiezo
en el lado oscuro de su cara.


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