Mostrando las entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas

Una mujer descalza


Perdida
encajonada entre dos muros
una mujer camina a merced de la anhelante araña 
que mastica y escupe
como una tragaperras.


Descalza en su torpeza
y alienada
Va una mujer
que se ha hecho sombra


Doblará
la esquina vieja donde cuelga una luz de neón intermitente
en sus ojos brillarán pequeñas fruslerías
ahora si
ahora no
tamborileando los dedos del tropiezo
en el lado oscuro de su cara.

p1

Nubes

Marc Chagall

Bastaba saltar el alambrado a la hora de la siesta para entrar en tu risa
Eran días fáciles
aquellos.
 Violines alados y ventanas voladoras
salían de los sueños con vida
yo siempre te esperaba en  esas nubes.
Después de ti partir 
sin decir nada
sin mirar atrás
sin saber que allí quedaba yo
en el lugar donde se resiste la cerrazón
viendo cómo te volvías un punto 
mientras mis puños se asfixiaban.

p1

Días de arena


 

Este día de flor marchucada es todo mío.
Lo siento amargo hasta el fondo, cuando la planta de mis pies enraizados nota que es áspero al tacto.

Este día es un reloj de arena
cediéndose en
este desierto
ínfimo
personal
mío

Tarea para el hogar
despejarlo
abrirlo
 y desarmarlo como a una radio vieja.
Cernirlo sobre la mesa, ahuecarlo en forma de corona y sazonarlo
                  
Bajo el sol desbrozarlo, hasta quemar el sabor a leña podrida.

p1

El escondite de la bruma


No son mis ojos
el amparo de un prado.
Verías en ellos 
el mar sombrío
plagado de vencidos submarinos amarillos.

No son mis palabras
los versos indicados para curar herpes.
Apenas pronunciados,
brutales se funden en mi boca
provocándome llagas ocultas
cuando escribo
a ojos vista.

Por eso te niego
el desvarío de mis pasos
y la fiebre alternativa
que calcina este andar despelucado
por el borde de los días.
No lo quiero para vos,
prefiero el escondite de la bruma.

A cambio
elijo en esta hora ingenua
una acuarela despejada
que descubra en tu mirada
los colores que me nublan.

p1

Sin luz



No quiero luces.
Esas pequeñas linternas de tus ojos
han abierto un tajo despiadado
por donde me filtro.
Mecen las olas del día
esta pena oscura
en un lánguido vaivén.

p1

Cucharas de lata



Hay voces enganchadas en mis costillas
meciéndose en el viento de los días.

Efímeras cucharas de lata
suspendidas del cable de luz
mojadas de lluvia y pájaros
algunos días me raspan
por dentro
arrancándome
un sabor de infancia.

p1