A los 10 o 12 años yo ya sabía de qué se trataba el desamor.
Ya había vivido lo suficiente como para saber muy bien qué era eso y escribía unos cuentos que chorreaban corazones rotos. Tenía una mesita donde estudiaba, toda escrita con cosas que se me ocurrían y para no perder tiempo en buscar papel, allí escribía frases, ideas, pensamientos, nombres, todo sobre la madera. Entre todos aquellos mamarrachos tenía escrita una estrofa de canción que era especial para que -de ser necesario- el llanto se provocara de manera inminente: Lejos de los ojos de Dyango. Era lo mejor que había para llorar mucho si un chico te había escrito en un papelito todo arrugado que te dejaba o una amiga te decía que lo habían visto con otra.
Males mortales en aquellos años.
Recién me acordé de esa canción y una vaga melancolía me invadió al recordarme tan pequeña, mirando por la ventana esa calle ancha y desolada en la interminable tarde con gripe de pueblo. De pronto sentí que aquella ventana de mi casa de infancia y esta de ahora, eran lo mismo. Siguen teniendo enmarcados los ojos de una fantasiosa que no deja de imaginar cosas.


8 Comentarios

  1. roberto says:

    Pero algo cambió,
    mirá lo que dice Sabina:
    ...ahora que las tormentas son tan breves
    y los duelos no se atreven
    a dolernos demasiado...

  2. Pato says:

    Tenés razón Roberto, qué hermosa canción es esa de Sabina, esta es una cosa muy de atrás en el tiempo, algo así como agarrar un pedacito de tu vida en una canción que había olvidado y de pronto mirando la ventana, mirando este cielo ceniciento, la recordé.

    Besos

  3. Las niñas son peristentes... ellas siguen latiendo en uno, y posan sus ojitos sobre calles anchas y grises. Pero es la niña del pasado, la mujer de hoy es capaz de ver los árboles floridos y hasta las mismas hojas otoñales cómo símbolo de belleza. Llega a ver la paz de los años transcurridos y que ya no es la misma ventana ni la misma calle.

    Un abrazote enorme!!!!

  4. Nos hacemos más grandes, más viejos dicen otros, y no aprendemos nada, seguimos sintiendo las mismas cosas del mismo modo.

    Todas las ventanas se parecen...

    Saludos

    J.

  5. Genín says:

    El desamor...
    Tal pareciera que nace con uno....
    Salud y besitos

  6. Hoy me dan ganas de abrazarte muy fuerte.

    De corazón.

    Besos.

  7. Reina says:

    Cuánto te entiendo... :(
    Quiseira no entenderte... pero sé muy bien de qué hablás... :(

  8. Yo también escribía cosas en mi escritorio de madera (para eso son los escritorios ¿no? para que uno "se escriba encima de ellos"), las frases más antiguas se iban borrando y algunas llegué a transcribirlas a papel... Pero no era eso lo que quería decirte, es el vídeo, no había visto esas imágenes de "En la ciudad de Sylvia" así, con esa canción de Dyango, y al verlas he recordado lo triste que era esa película, lo tristes que fueron tantas tardes cuando yo dibujaba divagando en mi habitación sin parar nunca de imaginar.
    Un beso

Gracias por tus palabras