Todo iba perdiendo sentido, incluso lo que estaba por empezar tendía al desvanecimiento.
No pude seguir.
El libro quedó por la mitad sin que pudiera volver a abrirlo.
Ella se quedó corriendo por una playa desnuda, ensordecida por una sangre bravía que le gritaba por dentro unas cuantas verdades que no le gustaba oír. Acurrucada en su pasado lo tiró al fuego y se puso a temblar de frío.
Mis manos de gelatina no pudieron sostener la página del incendio, se derritieron como plomo líquido junto a mis brazos anclados de pena. En el balcón de mis ojos ardieron las flores de ayer, derrumbándose frente a un horizonte borroneado en carbón, creí verme en ella cuando rumbeó para el mar.
Eran las siete de la tarde de un día borrascoso cuando la vi partir.

8 Comentarios

  1. Reina says:

    Me gusta ese ir y venir entre la protagonista y la lectora... :)

  2. Me ha parecido de un romántico absoluto.

    Besos.

  3. Genín says:

    ¿Quien seria ella?
    Me quedo intrigado...
    Besitos y salud

  4. Sheol13 says:

    Hay personas que se derrumban cuando la mitad de su mundo se derrumbe y otras que logran reconstruirlo. Un abrazo.

  5. Precioso, incluso me he visto correr por la orilla...

    Gracias por todas tu palabras

  6. Pato, tenés un gran blog acá. Estoy curioseando y la verdad que no sólo me agrada lo que leo, sino que además noto que es el trabajo de alguien que sabe y conoce la importancia de lo que está haciendo, cosa rara de encontrar. Alguien con una voz propia y un estilo trabajado.
    Te felicito, ya estoy entre tus seguidores.
    Pasate por el mío cuando quieras. lasbocasdelavoluntad.blogspot.com

    Abrazo!

  7. Malena says:

    Hay flores del pasado que son venenosas. :S

  8. claudia says:

    AYER,
    sin tu veneno,
    no podría recordar
    este presente de fuego,
    derritiendo mis manos,
    frente al nuevo camino
    entre pétalos y páginas
    que no puedo arrancar
    ni leer.
    Un beso

Gracias por tus palabras