Enero ha sido un mes achicharrado y extraño y así me he sentido, viviendo entre alegrías y angustias, sin poder tirarme a nadar en ninguna de sus aguas, porque tenía que nadar en las dos, mojada a medias, a brazo partido entre ambas.
La vida con su conmovedora belleza y la muerte áspera, lenta, en cuentagotas, bailotean a mi lado. Al decir la muerte, y no estar refiriéndome a un ser humano, sino a mi morocha*, puede sonar muy trágico. No importa como suene, ponele que suene desafinado, del mismo modo desentonan y chirrían los huesos adentro de un saco de piel que todavía me sigue por la casa y me mira con una ternura desmedida que no sé si merezco.
Estoy cerrando un ciclo de mi vida, mas bien me lo están cerrando los acontecimientos y supongo que es eso lo que me tiene así, con un gran cansancio físico y mental. Como quien no quiere despedirse, me aferro a los días que quedan y no puedo conectarme con lo que seguro vendrá, con el resto de proyectos que tenía planeados y que seguramente será lo que me sacará mas delante de este estado. Podría decir que me ganó el desgano y estaría mintiendo, quienes me conocen del lado no virtual, saben que este mes he trabajado a destajo, y eso que era mi mes de vacaciones, pero apenas he podido escribir. Ese acto implica salirme de este universo que siento que pierdo a cada paso y no quiero ni distraerme, ni perderme nada, ni moverme de aquí. No sé si no quiero o no puedo, lo cierto es que hago y deshago cosas, mis días transcurren en un vaivén de emociones enfrentadas, viajo en una despedida. No sólo de mi perra, sino de la infancia de mis hijas que con ella correteando en el jardín, aún quedaban vestigios...Ven? Si hasta ya hablo en tiempo pasado, cuando estoy aquí, parada en el día de hoy y sigue siendo enero con doble río, de aguas dulces y aguas agrias.

Morocha* para los amigos que seguramente me preguntarán por ella les cuento, ha dejado de comer, una afección hepática y renal producto de todo lo que padeció estos últimos meses la tiene a mal traer. Le estamos haciendo un tratamiento de fluídos (suerito mañana y tarde con no sé qué cantidad de cosas) y le doy de beber como a un pajarito, con una jeringa un poquito de actimel cada 40`. Que beba eso es toda fiesta. Mucho mas no se puede hacer…

Ps, si me tienen paciencia, ya volveré a sus blogs con el interés que siempre tuve, de momento ando sin rumbo, sepan disculparme.
Patricia.-

12 Comentarios

  1. Yo te disculpo hasta el asesinato si hace falta.
    Y para ti tengo toda la paciencia del mundo.
    Y más.

    Besos.

  2. Ya pasarás por los blogs, eso no importa ahora.
    Espero que todo mejore,me ha dejado triste la noticia de tu perrita, ojalá logréis vencer a la enfermedad y se recupere.Un beso en su cabezota*
    Yo también he cerrado etapa este año que pasó y de manera bastante estrepitosa, entiendo tu estado y también tus ganas de atrapar las últimas luces aunque vislumbres lo que está naciendo en el horizonte.
    Un fuerte abrazo y todo mi cariño ***

  3. Ay, Pato, qué impotencia. Creo entender cómo t sientes: por lo agotada, en la virágine, en la lucha de sísifo, haciendo y deshaciendo sin dar pie con bola, pero sin parar, sin q las circunstancias puedan contigo. Y melancólica. Sólo puedo darte ánimos, un abrazo grande h mandarte la energía positiva de la q yo voy tirando. Y un besazo!

  4. Genín says:

    Si, lo dulce y lo agrio, la de cal y la de arena, así es la vida.
    Siento que esté tan delicada tu perrita, se lo que se siente por los animales, pero es así.
    Date prioridad a ti, por favor, creo que San Agustín era el que decía que "la caridad bien entendida empieza por uno mismo".
    Cuidare mucho, de una u otra forma, siempre se terminan equilibrando las cosas.
    Salud y besos

  5. Oooooo... Pato, hay que venirse arriba, pero no basta con que lo digan los de fuera. A mi también me ha pasado en época en las que caía, en épocas en las que como dices se termina un ciclo, una época, y uno se viene abajo nadando a contracorriente... Pero un día te levantas y entiendes que no, que no puedes seguir perdiendo tiempo pensando en qué pasará, pensando en que hoy es gris porque quizás es el último día. Un abrazo enorme.

    Mua

  6. Con lo sentimental que soy y sin embargo cuando se trata la palabra "muerte" cierro normalmente el tema de un carpetazo. He asistido a pocos finales. En ese sentido estoy bastante indemne, pero cuando he tenido que sufrir las consecuencias de las despedidas de un ser querido creo que siempre lo he encarado con una mezcla curiosa de sensibilidad y fortaleza. Me explico. Cada momento que uno tiene con el ser querido (cualquiera que sea) cuando ve que se aproxima su final de una forma más o menos obvia, es un momento bueno para estrechar lazos; me pasó a mí con mi perro (al que cuidaba con mimo en sus últimos días), le pasó a mi madre con su madre, con la que tuvo la oportunidad de "estar" a su lado en todo momento, etc. No es lo mismo con un animal que con una persona, obvio, lo que pretendo decirte es que tarde o temprano esa situación llegará y que condenarse, angustiarse, y sufrir despedidas cada cinco minutos, no te hacen bien y no cambian nada de nada de nada la situación. No es un trago dulce, no es una situación cómoda, y todo lo que sé que sientes te carcome por dentro, pero piensa en todo lo feliz que te ha hecho su compañía, piensa en que aún está a tu lado, y piensa en que no se puede evitar lo inevitable y además no tiene sentido obcecarse con ello. Hay quien se pasa toda la vida lamentándose por lo que pierde, por lo que no tiene, o por lo que no alcanza, y no dedica ni un instante a disfrutar de todo aquello que está a su alrededor y que tiene al alcance de su mano. Dale tu cariño, dale tu agradecimiento en forma de cuidados y atenciones, y mira hacia delante. Tus amigos estamos aquí. Tu reloj no se para, tu vida continúa. Escribe algo hermoso. La ocasión lo merece.

  7. Pato, mientras todos tienen buenas reflexiones para poner aca, sólo se me ocurre: TE BANCO!
    Puede ser que entre en una etapa minimalista, quién sabe (comentario tonto para relajar y ver si levanta el animo)

  8. flamel says:

    desde el otro lado del charco te envio un abrazo.

  9. Elizabeth says:

    Me ha encantado que volvieras a incluir en el header la foto original. Sobre tu estado de ánimo es anticipo de estaciones, puro cambio y solo espero que cada año sigas siendo igual de Pato, es decir ilógica, dulce y digna de ser amada, por ser única y maravillosa. Besos!!!

  10. María says:

    Cuando se cierran puertas, se vuelven a abrir otras nuevas.

    Me gusta tu interesante blog.

    Un beso.

  11. Yeka says:

    Hay cuestiones que me dejan sin argumentos...te "conozco" hace poco, pero he sentido tan ciertas cada letra ´tuya que he leído...tu Morocha...las cosas que van cambiando o pasando en ti, en tu entorno...los cursos inevitablemente siguen y siguen...yo tan solo puedo enviarte mi más sincero cariño y un beso a tu morochita.

  12. Reina says:

    Es triste pero el ciclo de la vida es así... nada podemos hacer más disfrutar de cada momento y recordar luego los mejores...
    Un abrazo muy grande...!!!

Gracias por tus palabras