Este día de flor marchucada es todo mío.
Lo siento amargo hasta el fondo, cuando la planta de mis pies enraizados nota que es áspero al tacto.

Este día es un reloj de arena
cediéndose en
este desierto
ínfimo
personal
mío

Tarea para el hogar
despejarlo
abrirlo
 y desarmarlo como a una radio vieja.
Cernirlo sobre la mesa, ahuecarlo en forma de corona y sazonarlo
                  
Bajo el sol desbrozarlo, hasta quemar el sabor a leña podrida.

11 Comentarios

  1. Mucho día te queda por delante.
    Quémalo ya!!!

    Besos.

  2. Tengo un día semejante, pero no puedo abrirlo porque me contiene como si yo fuera la arena dentro del cristal...
    Besos***

  3. Genín says:

    Claro, es todo tuyo para hacer lo que te de la gana con el...
    ¡Aprovéchalo!
    Besos y salud

  4. Mierda...creo que tiraría el reloj de arena contra la pared!

  5. Elizabeth says:

    Gracias Pato por devolverle la palabra a lo inasible y darnos una mirada capaz de romper al espejo. Besos.

  6. Yo soy piedras atrapadas en el cuello de un reloj que debía ser de arena

    Un abrazo

  7. ¿como está tu morena? espero que muy bien.besos***

  8. Vuelvo a la blogosfera y me encuentro el nuevo look de tu blog! Genial, Pato!!

    Sabes? los relojes de arena siempre me han dado mucha penita... es tan plástica la pérdida del tiempo ahí, ¿verdad? Ay, que se pare, que se pare, que yo estoy frenética y no quiero volver a la vida real!!!

    Un beso grande

  9. Ah, pero echo de menos a Cortázar!!

  10. PIZARR says:

    Querida Pato, tras mis ausencias, vuelvo hoy a este mundo virtual y tras editar sobre desiertos vitales, te visito y compruebo que tu también te mueves por ellos.

    Si lo abres, ya sabes... puedes ponerle más arena y alargar el tiempo... o quitársela y reducirlo, que a veces más valiera ¿verdad amiga?

    Un abrazo inmenso

  11. Pues yo haría como Un joven llamado Cuervo, a la mierda el reloj de arena!!

Gracias por tus palabras