No es necesario hundir el puñal en la carne, para qué si un puñado de palabras toman forma y filo.
El papel se rasga y sangra igual
Se pega con cola vinílica-con cinta adhesiva-con engrudo
(Recuerdo ahora un aroma de mi infancia, una textura, la mezcla de harina y agua que hacíamos en casa y que olía a vinagre y que yo comía con el dedo a escondidas de mi madre)
Mientras los papeles cicatrizan y las letras de rearman en pequeños crucigramas, yo escarbo mi memoria como si en la punta de los dedos tuviera un estilete y arranco esta cabeza de tubérculo que me ha crecido, para darle su destino de tierra y flor blanca.

20 Comentarios

  1. A tu madre vas.
    El castigo no ha prescrito.
    Ya te veo cara a la pared.

    De todas formas sigue regalándonos florecitas.

    Besos.

  2. Difícil de comprender para mí, pero si coincido contigo en que no es necesario hundir el puñal en la carne, cuando se quiere herir a alguien basta con un escrito o con una mirada, inclusive con una actitud para dejar la herida que tendremos que cauterizar a través del tiempo, que como se sabe: El tiempo todo lo borra. Muy interesante tu entrada querida Patricia. Besos.

  3. paolav says:

    Eso¡ Arráncate esa cabeza y que te salga otra...pero no pegues nada, porque nunca será como en un principio, solo se parecerá. ¿Quién quieres ser ahora?
    Dibuja tus sueños y tu imagen, que esta es tu vida y no la de tus recuerdos.
    Besos mi querida Patito, yo no estoy bien por estos días, pero sé lo que debo hacer para estarlo, pero cuesta.
    Un abrazo

  4. Eli says:

    Una criatura dividida, deja su estambre de voces esparcidas en el vesperal silencio y dolorosamente la víspera le hace suya, entre los campos que sueñan luz de amapolas, encendiendo la savia que alguna vez fue ola.

    Un fuerte abrazo, alfarera del vacío.

  5. Cuando entro en tu blog, me siento como en casa.
    Me impactó la foto.
    Las cabezas de tubérculo hay que arrancárselas como las malas hierbas... a puñal, a tijera o a versos.
    ¡ Qué placer regresar...!
    Un abrazo.

  6. Genín says:

    Puag!
    Mira que comerte el engrudo...jajaja
    Mejor lo usas para pegar la cabeza que tanta falta hace...
    Salud y besitos

  7. Me recordaste a mi sobrino, cuando era peque y le dolia su cabeza pedia que se la cambiaramos por otra...muchas veces quisiera que fuera posible...


    Besos con cariño

  8. claudia says:

    gracias totales...por este increíble poema...me recorre el escalofrío del recuerdo y pienso también que los cuellos no se pegan con engrudo. precioso, un beso

  9. Eleme says:

    las letras cortadas duelen, ayayay, no. tú cabeza estará sembrada en el sembradío de las flores recuerdos, los más bellos.

  10. ybris says:

    Recuerdos ocultos que crecen por dentro para plantarse en momentos en que precisan tierra y flor blanca.

    Besos.

  11. Recién leo tu post, tremendo!!:
    "yo escarbo mi memoria como si en la punta de los dedos tuviera un estilete y arranco esta cabeza de tubérculo que me ha crecido, para darle su destino de tierra y flor blanca".

    Y lo bien que haces, no te sientan bien las cabezas de avestruces. Mas vale darles una tal vez dolorosa pero necesaria sepultura.
    Ese blanco e inmaculado papel, tiene muchas veces la fragilidad de la piel, y se rasga y sangra. Pero es tan mágico que convierte la sangre en tinta y a ésta tú conviertes en letras maravillosas.

    ¡Por dios, qué imágen!

    Excelente Pato!
    Un abrazote grande!!!

  12. mangeles says:

    Yo la mezcla de harina y agua la usaba como "pegamento" ¿?¿?...

    Besos

  13. Ufff...qué impresionante tu entrada!!!
    Escribes y describes tan rebien que penetra hasta el fondo del alma.

    Besos

  14. Buen dia desde un dia de lluvia en Buenos Aires sonrio ante tus letras

  15. Gracias por tu bienvenida desde hoy conectamos nuestras letras en este dia

  16. Una cruel y hermosa metáfora. Brillan las palabras, al tiempo que cortan. Me alegra conocerte y llegar a ti. Me quedo para seguir leyéndote.
    Saludos, Ana

  17. carmeloti says:

    Este se me ha hecho muy dificil de enterder, pero estoy convencida de la fuerza de la palabra que hiere como una daga, y produce heridas mucho más profundas, porque no sanan con medicinas sino que necesitan otros elixires que su consecución al mismo tiempo es experimentar de un nuevo riesgo...

  18. Laly says:

    Malas hierbas que te piden ser cortadas...es uno quien debe hacerlo, la palabra hiriente es escuchada y se aloja en la cabeza y en el corazòn.

    Impresionante como escribìs!

    Un fuerte abrazo.

    LalY

  19. manu says:

    Son los riesgos de la palabra, pero bueno, es así, uno es masoquista, escribe para sangrar y luego beberse, así, de un sorbo.

    Salute con la mano diestra!

Gracias por tus palabras