(Por el extremo del termómetro caminó en rojo hasta estar muy cerca del cielo. Sentada frente al ardor de la noche miró detenidamente una estrella remota. Tan pequeña y titilante que se desdibujaba de a ratos, hasta que volvía a tomar forma si fijaba bien la vista en un punto ciego.
Apenas un haz de luz latiendo ante sus ojos.
Allí en esa isla espacial, la niña afiebrada fundó un mundo y se quedó a vivir)
La mujer controló el termómetro, tomó ibuprofeno, cerró los ojos y apagó el velador.

10 Comentarios

  1. Badanita says:

    Pato te quiero !!

    No te olvides de mi.

    A.

  2. ybris says:

    ¡Qué preciosidad de entrada, Pato!
    Bendita fiebre que nos lleva a un mundo infantil donde una estrella se convierte en patria.
    Al acabar de leer yo también apagué el velador, cerré los ojos y me quedé soñando.

    Gracias por tus palabras.

    Besos.

  3. Con fiebre todo se transforma.
    Como si fuera magia.
    Cuando eso sucede nos vamos a vivir a un cuento.

    Besos.

  4. Eli says:

    Qué belleza, he volado junto al mercurio y desenterramos al sol en un lugar sin peros, apto solo para peritas. Un besazo.

  5. Hola Pato, fiebre, delirio, sueños!!! Omnuilados quedamos tal vez en un éxtasis de ojos cerrados.

    Un besote!!!

  6. Hermosa entrada...Me dieron ganas de tener temperatura, para viajar entre los mundos de la fantasía...

    Besos con cariño

  7. Hola Pato: vengo del blog de Pizarr... como te mencionó como inspiradora de su post me picó el bichito de la curiosidad...
    recorrí un poco tus caminos y encontré cositas que me gustaron...
    Hermosas palabras encadenaste para hablar de la fiebre... cuántas imágenes sugiere.
    Un beso... y ahora iré a ver de qué se trata la radio hartares.
    Buen finde!

  8. Y se quedó dormida?
    A veces la fiebre permite mirar más allá, de lo bonito... besos amiga!

  9. Que calma la de la nujer.

    Un abrazo

  10. Que calma la de la nujer.

    Un abrazo

Gracias por tus palabras