Refugiados

-Jorge Carcavallo-


En el patio de Tía Clara había un aljibe viejo, el cual ella nos tenía prohibido abrir, porque luego de la gran sequía que hubo en aquellos años, quedó completamente vacío.

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Bodas de cristal



A la mañana C  la despertó llevándole a la cama una bandeja con el desayuno y una flor de esas que abundaban en la ventana del frente.

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Personal



Alguien que no conozco, mira la vida pasar mientras espera el tren.

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Analogía

“Bienvenido a Holanda” es una analogía que hizo una persona, en una página web, entre las enfermedades crónicas y los lugares a los que llegamos. La encontré en una de mis tantas averiguaciones sobre el lugar en el que me encuentro hoy parada y me pareció genial, por eso la tomé prestada y la reescribí.
Dice esta persona que padecer una enfermedad crónica es algo así como haber planeado un viaje a Italia y cuando el avión aterriza, te das cuenta que estás en Holanda.
“Bienvenido a Holanda”. Dice el cartel. ¿Holanda? decís vos. ¿Cómo Holanda? ¡Yo me anoté para un viaje a Italia! ¡Se supone que estoy en Italia! Pero no, te dicen que ha habido un cambio de plan en tu vuelo y aterrizaste en Holanda. Y allí tenés que quedarte, mal que te pese. No tenés ni idea de Holanda. No conocés el idioma, ni los lugares, ni tenés amigos, no habías pensado ni una perra vez ir a Holanda, ni a pasar dos días y si alguna vez alguien te contó algo de allí, era tan feo que no le diste bola. Resulta que ahora es donde estás y es un lugar desconocido para vos.
Bienvenido a Holanda: es un mal sueño que tiene varias estaciones. La primera por la que pasás es la negación. Esto es un error, ya me voy a despertar de esta pesadilla y voy a estar en Italia, pero los días pasan y cuando te despertás, ahí están los tulipanes a todo culor. Si, dije culor.
Sigue la estación del miedo. ¿Y ahora qué me va a pasar? ¿Cómo será? ¿Qué hago? No puedo tal o cual cosa. ¿Esto es para siempre? Cuando te dicen que si, te querés bajar del mundo. Encima que no conocés el lugar, lo que estás viendo es feo y estás perdida y ahí nomás viene otra dosis más de miedo. ¡¡¡Y te enojás!!! Esa es la otra estación, la del enojo. ¡Esto no me puede estar pasando a mí! Yo tenía otro plan. Lo había pensado bien, me gustaba, estaba segura de que el avión iba a Italia, acá no me quiero quedar. Encima odiás los molinos de viento y ellos tan tranquilos siguen allí como si nada, girando. Puteás en colores y te salen tulipanes.
Te deprimís. Mucho. Esa es otra estación, creo es la mas densa. Te das cuenta que no podes ir a Italia. En todo caso si vas alguna vez, no va a ser lo mismo, porque vos no sos la misma. Te duele no ser la que eras, te extrañás, estás insegura y enojada y triste. Todo es un bajón. Holanda es un bajón y los holandeses también. El color naranja es feo y Maxima Zorreguieta, que vive ahí, te resulta mínima.
En medio del miedo, la desorientación y el enojo, empezás a buscar información, una guía por dónde andar, dónde ir, qué hacer, con quién. En ese camino descubrís que Holanda es menos atractiva que Italia, que no le llega ni a los talones y que no te gusta estar allí. Sentís pena de vos. Te das manija porque el sueño de Italia se rompió y estás abatida frente al cartelito de Bienvenidos a Holanda, pero es donde estás (te lo repetís una y otra vez para hacerte a la idea) y no te queda otra que ponerte a andar. Y así vas descubriendo que Holanda tiene molinos de viento. Si, mas molinos de viento. Holanda tiene tulipanes. Si, mas tulipanes y también Holanda tiene Rembrandts.
Aterrizaste en un lugar inesperado, experimentaste la desilusión de no estar en Italia con lo bonita que era y el desafío de ajustarte a un paisaje que no estaba en tus planes y no te gusta mucho lo que ves. Entonces querés saber y entrás a meterte en internet y averiguar todo sobre Holanda. Bien, leés de todo. Las informaciones van desde que es el lugar mas horrible del mundo, hasta que es un lugar soportable y en el que podés vivir mas o menos agradablemente. Pero eso no te conforma, entonces entrás a querer saber mas y más, y buscás y buscás y buscás si hay maneras milagrosas de escapar, si hay salida por algún pasaje poco conocido, si existe algo que convierta a Holanda en Italia. Y no. Pura cháchara. Todavía nos queda Paris, te decís, pero mientras estás en Holanda. Agua y ajo.
Y supongo que cuando entrás a recorrer las calles de Holanda, algo bueno tiene que haber Todo este proceso lleva tiempo: extrañas la idea de Italia, la idealización de Italia, soñás con Italia, hablas Italiano, pero a poco andar todo es Holanda.
Y hay como un quiebre en tu realidad.
Negación-Miedo- Enojo-Depresión
Pasás por todas esas estaciones mientras vas conociendo Holanda y por ahí un día empezás un proceso de aceptación, que no es resignación. Aceptar es darte cuenta que no podés cambiar el hecho de que estás en Holanda, pero podés construir una vida allí: una vida interesante con tulipanes, molinos de viento y los claroscuros de Rembrandt. Aceptar es darte cuenta que tenés la opción de vivir mortificada por haber perdido Italia o descubrir el encanto de Holanda.
Bueno, esto me pasa. Mi Holanda se llama Artritis. He pasado por la negación, por el miedo, por el enojo. Ahora me siento triste. Muy. Los días se volvieron desabridos porque todavía no sé por dónde seguir. Eso también pasará, como pasó la negación y el miedo. O tal vez vuelva, no lo sé. Sólo espero la sabiduría de la aceptación, para construir otro sueño, otra Italia, mi nueva vida de acá en mas.

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Maneras de flotar




Mi manera de flotar en el tiempo parece haberse detenido en una estación de uvas amargas.

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Sincericidio



 "Es inútil volver sobre lo que ha sido y ya no es."

 Chopin, Frédéric

Vayamos al grano. Estoy enojada, pero no es de ayer, ni anteayer, ni una semana atrás o un mes. Llevo meses, muchos meses enojándome con una y otra cosa ¡Casi todo me enoja! Yo no era así, me desconozco y me cuesta aceptar esta nueva y desagradable versión de mí.

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Los espantos que no quiero ver




De aquella orilla siempre vuelve lo mismo

pasa el tiempo y la marea lo devuelve a mi costa

ahí están las sombras destejidas

esas criaturas de perfil roto

esperando entrar.

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Mientras leo...



Todo es muy simple mucho
más simple y sin embargo
aun así hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.
-Idea Vilariño-

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Tríptico

Trigal con cuervos | Vincent Van gogh





"Son vastos trigales debajo de atormentados cielos, y no necesito salirme de mi camino para intentar expresar tristeza y extrema soledad" (VG)

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Punto de vista



Seca, como una sábana a los cuatro vientos, se despertó  esta mañana la señora de enfrente.

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Carta de A.




Al hombre que no me supo amar:

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Señoras, de Angélica Gorodischer.





Angélica Gorodischer

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¿Y si a la vida la sorprendo yo?




Hace un tiempo que me estoy muriendo de nada. 

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Hay un niño en mi mano




Termino de escribir
con las manos ramificadas
me crecen hojas ocres en las uñas
en la palma de mi mano duerme un niño
y yo no puedo dejar de mirarlo.

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Días que no | Yayoi


Los días con esa sombra viscosa son días que no.

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Un matojo rodante y seco




No logro explicar si el lugar preciso es por dentro. Tal vez es afuera y yo creo lo contrario. No importa demasiado, pero

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A la Desatanudos



Así

de furioso

se cae el cielo

y lo hace a baldes

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El hueco




Comprimida entre los muros de una ciudad autista
me voy perdiendo
en un puñado de partículas

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Atardecía y vos




De tiempo en tiempo vuelvo a Lezama

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Habitación de hotel

Paul Davis

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