A la mañana C  la despertó llevándole a la cama una bandeja con el desayuno y una flor de esas que abundaban en la ventana del frente.
Unos pompones rojos que se deshojaron mientras las puso en el florerito, de modo que los malvones llegaron a la cama convertidos en un mantel de pétalos. Igual le pareció tan romántico a S. que él no le dijo que eso era producto de la casualidad, del tipo de flor que se trataba, que no era obra suya el mantelito. Se lo estaba por decir, pero ella lo besó y no dijo nada, siguió con algo mas tentador, ya se imaginan. Después del desayuno y hacer el amor no pensaron en nada, miraron la hora y los dos corrieron a la ducha, a la ropa y cada uno a su trabajo. Mientras iban saliendo organizaron el día.

S dijo que hasta cuándo iban a quedarse los chicos en casa de su mamá.

C dijo que mejor los deje hasta mañana y le guiño un ojo.

¿Qué plan tenés para esta noche? –preguntó S algo seria- No quiero salir, ya sabés…

Si ya sé-dijo C- por eso pensé hacer algo en casa aprovechando que estamos solos. Yo llego temprano y cocino algo rico.

Bueno, pero no ensucies todo, que no quiero terminar el aniversario lavando una montaña de cacharros.

Vos andá tranqui linda, en la heladera ya guardé un “champucito”

Tipo nueve llego-dijo S-.



Tipo nueve llegó S. Tras ella y a los empujones dos hombres le cayeron encima y la tiraron contra el portón. C escuchó un grito, salió. En la puerta vió a S luchando con dos tipos grandotes, uno le estaba apuntando con un arma en la cabeza y arrastrándola hacia un auto, el otro se le vino encima a él y trató de forcejear, gritando que no les hicieran nada, que les daba todo.

¡¡No se la lleven hijos de puta!!   

En el acto una explosión sucedió en la cara de C, como si un cristal se estrellara frente a su nariz, dentro de su boca, en los ojos, en los dientes. 
La vida de C terminó rota en mil pedazos.
Fin.

Cumplían  ayer quince años de casados. Dicen los amigos y los vecinos que eran gente de trabajo, que estaban felices, que tenían dos hijos chicos.

Disculpen el golpe bajo, pero así vivimos en el conurbano bonaerense.

Detalle mas, detalle menos ésto pasó anoche en mi barrio.

7 Comentarios

  1. Se me heló la sangre.
    Pensaba que era un relato nada más.
    Dios, que horror...
    Así no se puede vivir.

  2. Genín says:

    Pensé que era un relato hasta que llegué al final, el aumento de la delincuencia y la dejación de las autoridades aumenta ida a día en todas partes, es mas, en algunos sitios los delincuentes mas temidos son policías... :(
    Cuídate mucho.
    Besos y salud
    Besos y salud

  3. No sé que decir. Solo un abrazo hermano.***

  4. Pato says:

    Toro, Genín, Dalia
    Si, por eso pido disculpas por el golpe bajo, pero era una forma de contarlo como lo vivimos. Uno se levanta y vive el día como si fuera un día mas, siempre con algo de miedo, por eso ella no quiere salir con su marido el día del aniversario, que es tan bonito salir a cenar afuera, prefieren el adentro, el refugio y de pronto. La bomba en medio de ese refugio. Yo lo viví, pero no nos resistimos, sino no lo hubiera podido contar. Este hombre reacciono así y hoy está muerto. Es duro por donde lo mires, puede que haya otra forma de contarlo, pero ésta me pareció apropiada por lo inesperado que tiene una muerte por inseguridad.
    Un abrazo y gracias.

  5. Matthy S says:

    Sin palabras Pato, hoy en día éste país es tan triste.
    Solo un abrazo.

  6. Duro, durísimo. Está bien, que lo cuentes Pato, por que debemos ser conscientes de lo que pasa por ahí fuera, estamos tan acostumbrados a las desgracias en los telediarios, que a veces creo que somos inmunes, hasta que la realidad nos viene así de golpe como esta que nos traes tu hasta aquí. Lo siento mucho de verdad, tiene que ser durísimo vivir así. Supongo que el miedo reina por tu barrio, que triste, que horror!!! No sé que decirte, te daría ánimo pero me parece algo ridículo.

  7. Alessa says:

    hola, es la primera vez que te leo, no creí que lo escrito fuera real, saludos.

Gracias por tus palabras