Quiero dejarla tranquila.
Y lo hago, pero me llama.
De tiempo en tiempo apenas aparezco por sus manos que se han convertido en un tullido manojo de nervios y solamente me deslizo por su piel de arena y me quedo allí desmoronándome en esos médanos movedizos, esperando explotar de vida.
Eso sucede en ocasiones.
Otras veces es el silencio quien me ampara.
Algunos días ella se me queda mirando, vislumbrándome, adivinando quién soy, qué es lo que traigo y de dónde vengo. Por su manera de quedarse mirando la nada, con los ojos abiertos y extraviados sobre los difusos puntos que soy, es que me creo con el derecho a pensar que ella busca en mi un mundo.
Lo indaga.
Garabatea mi nombre.
Lo escribe en papeles que deja por ahí tirados.
Me ha puesto un nombre vulgar.
¿Eso me supone una vida sin emociones, ni encantos?
Rastrea mi historia con el olfato de un perro hambriento. Detesto profundamente que ella haga eso, cuando yo quiero oscuridad, ella me pone el foco de confesión bajo apremios ilegales.
Entonces cuando enmudezco. Terca como una mula. Me deja en paz, pero ofendida y me arma una vida sencillita para que vea lo que es, y en un abrir y cerrar de ojos me tiene lista. Una vida tan tediosa que la odio. Entonces de bronca, desaparezco. Días enteros ando sin aparecer. Me escondo en los cajones, detrás de las puertas. Me meto planchada en un sobre o entre las hojas de un libro que estoy segura ella no piensa abrir.
Me quedo allí respirando ácaros. Prefiero eso que la vida marginal que quiere darme.
No sabe que detrás de mi nombre se esconde una tormenta.
Desconoce la borrasca de mis ojos, por eso sale a buscarla, sin ver que no es más que su propia tormenta. Se ha metido conmigo de puro cobarde, por no meterse con ella, me pone a mí en el medio del campo de juego. Me manda a mí al circo romano a que me coman los leones.
Soy yo su piel, su carne, sus uñas rasgadas, sus ojos cegados, soy yo este montón de trapos que la cubren.
Y si me ama o me odia es su tragedia.
Ahora está sentada, con las piernas cruzadas y tiene frío, después de haber cruzado las calles bajo la lluvia.
Tiene frío.
Que no diga lo que no es. Después que me vio le dio frío. Más que por la lluvia, el frío le vino porque me vio. Me vio parada ahí, donde las hojas de los álamos han caído por el viento y se ha formado el colchón putrefacto y barroso, donde me yergo.
Me ha visto y la he mirado cargada de reclamos.
No le he dicho palabra. Es ella la que habla, yo sólo me muevo a su antojo. Soy una marioneta abrumada, o lo que es peor, soy su esclava.
Su enemiga íntima.
Su aliada, su presa ávida que sale a buscarla por los pasillos a ver quién es la primera que muerde el bocado y come y mastica y desgarra la carne y sangra.
Una especie de caníbal necesario, ella y yo.
Una especie de monstruo desolado, las dos.
Camino por líneas escurridizas, me convierto en sombra, huelo a humedad.
Vivo en la habitación del moho.
Traigo conmigo la lluvia.
Soy un charco de agua, con apariencia de mujer.
Pues bien, aquí estoy, a pocos pasos.
Ahora veo su nuca, su cabello recogido con un broche, su espalda, su solitaria mano cayendo a un costado de su cuerpo parece no esperar nada, mientras bajo su apariencia serena, hay un volcán en erupción que me llama.
Que me pide, que me exige, que me arrastra.
Soy ella misma en una dimensión extraña.



12 Comentarios

  1. incal says:

    Pato:acabo de leer los dos post anteriores y aún no salgo de mi asombro,cuando leo este "nomeolvides".

    Podria elogiarte por lo bien que escribis,pero egoistamente prefiero agradecerte por darme la posibilidad de ser un buen lector.

    Un beso.
    LUIS

  2. Somos tantos verdad?
    Y tan mal avenidos...

    Besos.

  3. ybris says:

    Formidable y bella entrada.
    No sólo somos lo que somos sino lo que queremos o quisiéramos ser.
    No podemos dejar de mirar esa imagen nuestra tanto como ella no puede dejar de interpelarnos.

    Besos.

  4. navi =D says:

    me gusta mucho lo que escribís espero poder seguir pasando y leyendo cosas de mi agrado ^^

    besos y lo mejor ^^

  5. Mai Puvin says:

    Me qué así, consternada... alegre, triste, enfadada. Me invade la impostencia de tanta realidad desnudada.

    ¡Cuando crecimiento y consolidación, Pato!

    Te Admiro.

    Abrazotes.

  6. libertad says:

    Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos" (E. Galeano)

    Tus palabras, tu sensibilidad, tu manera de contar esa percepción de todo lo infraleve, tu ganas de ser mejor, tu superación, tu consolidación con respecto a los lugares comunes y su reconocimiento. Realmente me producen admiración y diría que incluso emoción. Enhorabuena
    No dejes de darnos vida.
    Besos!

  7. Que bella entrada!!!! qué profunda!!! que real, es como si hubieras sacado una radiografía a tu alma, a la mía?...
    Bellísimo!!!!
    Un fuerte abrazo!!! Y a vos no te salía hablar del caos?...Si esto no es el caos internos de cada día, qué es?...
    Un abrazote!!!!

  8. Faby says:

    no te imaginas todo lo q me llegaron tus letras hoy Pato...
    q belleza de escrito, mujer.
    T mando un abrazo.

  9. Pato, camine tus pasos entre tus comas y acentos, disfrutando cada palabra de este extraordinario texto....

    Deseo que el programa de mañana sea todo un exito....Suerte para todas.

    Te dejo besos con cariño

  10. Tenemos tantas partes aun por conocer, y ellas de dejarse ver, de dejarse adivinar, de mostrarse para que las descubramos, para que, en la oscuridad o en la luz nos dejen conocerlas aun mejor, en letra, en arte, en dibujo, en garabatos, bajo el sofá, sobre la ventana, en los cajones del armario, en la mesilla al lado de la cama... hay tantas y tantas, y riñen, murmuran, alborotan, se enfadan, o se alegran, anidan en nuestro pecho, se hacen hueco en nuesro corazón... y nos hacen suyas, como si eso fuera posible, porque ya son nuestras, aunque aun las vayamos descubriendo.

    Que bello como escribes querida Pato, que bello.

    Mil besos bellísima.

  11. virgi says:

    Una auténtica hermosura.
    Nos vemos, nos descubrimos, nos engañamos, nos reflejamos, nos escondemos, nos encontramos...

    Una gozada siempre leerte.

  12. Codorníu says:

    Hay un desconocido que acecha en cada recoveco de uno mismo. A veces parece tan real...

    Pero otras... Ah, si sólo fuera uno.

    Me gustan esas letras tuyas tan universales, tan útiles para reconocernos en los cajones de un mundo sin océanos que puedan separarnos.

    Besos, amiga, compañera...

Gracias por tus palabras