“Luego...
irremediablemente,
tus ojos tan ausentes
llorando sin dolor”.
-Homero Manzi-



Ella ahora está sentada. Pensando.
Hasta recién fue y vino por la casa, pero ahora se sentó en la punta de la silla, como si estuviera por salir en cualquier momento y no sale, piensa.
No hace otra cosa que pensar. Es decir sí que hace otras cosas, pero las hace como al pasar, como sin querer, como por accidente o casualidad, porque en verdad lo que ella está haciendo es otra cosa.
Yo la espío, lo confieso.
No sé qué piensa, pero se que lo está haciendo por los ruidos.
Ella lava las tazas del desayuno, tiende unas ropas afuera, el viento le agita el pelo, se inclina sobre unas plantas y creo que les dice algo. Debe ser bonito, porque sonríe. Ella es capaz de hablar con las plantas, pero tanto no llego a comprender.
Lo que si hago, es escucharla. Ella no lo sabe, claro, si se da cuenta que yo la escucho, seguro que piensa de otro modo, mas bajito o en secreto o se va a la parte de arriba. Donde nadie la ve, pero está sentada ahí, casi por caerse de la silla, y la escucho.
No es el ruido de las tazas al chocar contra el agua y el detergente, ni el viento que golpea contra las plantas del patio mientras ella les dice cosas, ni el portazo que pega cuando entra.
La escucho a ella y tomo nota.
Últimamente sus pensamientos tienen ruido y cuando la tengo cerca, escucho cómo los mastica con los dientes hasta desintegrarlos, cómo los apoya en alguna zona blanda si está cansada y los deja olvidados un rato. Y se va, mientras hace esas cosas, que digo que hace, como lavar o tender o regar…
Después vuelve a buscarlos, retoma sus fuerzas y otra vez empieza a picarlos, como si se tratara de verduras, pero no son verduras.
El ruido es imperceptible, yo lo descubrí y ahora no puedo dejar de escucharlo. Ya sé, que cuando se sienta así y se queda mirando, va a empezar el ruido. Como ahora que está en la puntita de la silla, pero en verdad está más lejos. Algo de ella se escapó por la ventana, trepó los techos, algo de todo ese picadillo con ruido, terminó volando en el aire.
Entonces la parte de ella que se queda aquí, parece tranquila, sentada sobre la nada, con los ojos perdidos en un punto fijo, hace este ruido del que hablo. Un ruido casi imperceptible, pero ininterrumpido.
No es un sonido pastoso, es mas bien seco como si rozaran piezas oxidadas entre si y levemente arenosas. Tampoco parecen piezas muy grandes, sino más bien pequeñitas, pero muchas y crujientes, como si giraran en un espacio reducido sin opción a chocarse y en ese rincón de capacidad mínima estuvieran luchando por un sitio de privilegio.
El ruido pareciera extinguirse cuando ella acomoda las piezas, cuando las ordena, cuando las arrastra hacia una zona de luz, cuando las saca a tomar aire.
Y entonces hay silencio.
Hay días que no la soporto, pero me parece de mal gusto decirle que piense sin hacer ruido, si lo hace es que no lo puede evitar.
Y otros días como hoy, que la escucho y la miro y tomo nota, casi casi la comprendo un poco.
Algo es algo, pienso.
Y ella pasa delante de mi sin escucharme.

29 Comentarios

  1. Creo que deberías tolerarla y pensar que a lo mejor ella no está contenta contigo.

    Deberiais hablarlo un día y entenderos ya que compartis el mismo corazón.

    Besos para las dos, o las tres, o las ....

  2. Ahora lo leo completo y bueno... ella es poco estiradita pero quizás con cariño y paciencia, no?

    Más besos.

  3. -Pato- says:

    :) estiradita :)

    Me hiciste reir, besos.

  4. mangeles says:

    Seguro que te acostumbras al ruidito...al final ... a lo mejor le encuentras una melodía...y al fin y al cabo, un pensamiento, y si es un pensamiento bello, bien vale un ruidito ...

    Hoy no hay besos por darle la razón a Juanan .

  5. -Pato- says:

    Mangeles al beso te lo doy yo :) aunque le de la razón a Juanan, hay besos y abrazos para vos.

  6. mangeles says:

    Jjajjaa gracias cielo...era una broma...Ahh...y no fuí a ver a Calamaro...era un Macroconcierto de esos...muchos grupos 15.000 personas...no me gusta tanta aglomeración. Iré cuando actúe el sólo en algún sitio más pequeño

    Besos

  7. -Pato- says:

    Lo bien que hiciste Mangeles, al Andrecito andá a escucharlo cuando sólo se presente él, vas a salir flotando.

    Besos.

  8. libertad says:

    Deliciosa atención. Un beso grande

  9. PIZARR says:

    Verás Pato como cuando ella se de cuenta de que la comprendes, empezará también a escucharte y de esa forma se iran fusionando todos esos diversos y diferentes YO que nos acechan e incluso a veces nos atormentan sin querer hacerlo.

    Nos cuidamos ambas ¿ Vale ?

    ABRAZO INMENSO para todos tus YO

  10. codorníu says:

    Ay, la del ruidito. Vaya estiramiento, que pasa por delante de ti sin escucharte. Mira: todos tenemos las piezas un poco rozadas, sobre todo los discos intervertebrales, a ver si es eso. Intenta convencerla y que vaya a un fisio, jajaja (es broma)

    Un beso.
    Pepe.

    PD) la canción que no puedes oír es "SIlencio", interpretada por Ibrahim Ferrer y Omara Portuondo.

  11. un abrazo aunque sea con prisa y de soslayo.
    Sigue siendo una maravilla lo que plasmas.

  12. caramelo says:

    si, eso pasa; hoy he tratado de tenerle paciencia, no sé que tanto piensa, incluso le encargué que vigilara un arroz y si no me preocupaba a ella se le quemaba...

    me ha encantado tu relato y ha venido bien para entender-nos...es que a veces...

    un abrazo,

  13. Bonita cancion, preciosa fotografía y mientras leo me imagino en que pensará, y como hace para acomodarlo todo y que por fin haya silencio, y la veo, la veo pasar sin escucharte. Y me recuerda a mi, que tampco quiero oirme. Un abrazo.

  14. LaU says:

    Leyendote me doy cuenta, que a veces por ponerme de acuerdo es que divago, me parto... aunque no siempre nos ponemos de acuerdo, jeje..

    Deberían sentarse y tomarse un mate... y tratar de hablarse, a veces eso ayuda.

    Besos Patito!

  15. zooey says:

    Se trata de un niño. O una niña. Eso todos lo comprendemos perfectamente. Todos, incluso los que más olvidado parecen tenerlo se acuerdan de cuando fueron niños. Escucha, ve o mira una cosa más que no acaba de entender del todo. Tiene esa mirada que tienen los niños y las niñas cuando están frente a algo nuevo. Un gesto con la expresión inequívocamente nítida que tienen los rostros inexpresivos. Los ojos lo dicen todo: quieren comprender. Tan sólo eso. Esa expresión es algo tan personal en cada uno que se reproduce millones de veces en la vida, tan inherente como las huellas dactilares, como esa forma de moverse al caminar que todo el mundo percibe excepto uno mismo. Pero el niño no puede entender eso que escucha, ve o mira, aún no, quizá nunca. Es consciente de que su cuota de mundo es aún pequeña, que hay muchos más aquí, que hay mil razones que todavía no ha sabido y mil conocimientos que aún no ha adquirido. Por eso finalmente, esa expresión la acaba borrando un imperceptible impulso de su cerebro que lo lleva a la siguiente cosa. Percibe perfectamente la belleza de las formas que hacen las nubes blancas en el cielo azul, el aura de colores de los jardines, el espíritu polvoriento de los solares abandonados, diferencia el olor entre el asfalto nuevo y el asfalto viejo. Se trata de un niño y eso todos lo comprendemos. No puede entenderlo todo y sin embargo eso no es obstáculo para nada. Luego nos llenamos de argumentos artificiosos, también es inevitable supongo. Parece como si necesitáramos entenderlo todo y se nos olvida un pequeño detalle. Es un detalle tan obvio que apenas le prestamos atención, como nos ocurre con todas las cosas obvias. El mundo es muy grande, está lleno de lugares, está lleno de gente y de cosas que hace la gente. El mundo es una acumulación. Si la vida es una acumulación de días y de experiencias, el mundo es una acumulación de vidas y de lugares. Y nos olvidamos de aquel niño que no lo podía explicar todo. Peor aún, nos olvidamos que aunque hayamos crecido, nuestra cuota de mundo sigue siendo pequeña. Tal vez igual de pequeña. Seguimos teniendo las mismas huellas dactilares y la misma forma de caminar. Y nuestro rostro inexpresivo sigue siendo inequívocamente nítido. Y pienso que nos equivocamos cuando creemos que debemos encontrar respuestas y causas para todo. El mundo visto así es una acumulación de cosas y nadie se ocupa de ordenarlas. Hay cosas que no tienen sentido, cosas que sí lo tienen y cosas de las que se ignora el sentido. Eso aquel niño lo aceptaba. Simplemente lo aceptaba. Buscaba a sus amigos, miraba las nubes, jugaba en jardines, en solares abandonados, en calles viejas y en calles nuevas. Es curioso, ahora que lo pienso creo que deberíamos hacer de vez en cuando una cosa: volver hacia nosotros la palma de nuestras manos y mirar los dibujos de rayitas que tienen las yemas de los dedos. Como cuando las mirábamos de niños después de estar mucho tiempo en el agua y las veíamos en los dedos arrugados. Ese niño creo que comprendía mejor que nadie algunas cosas, se apoyaba en la solidez de las nubes y vivía entre las cosas que entendía y las que no entendía. Tal vez su dosis de instinto era algo mayor, pero nada detenía sus pasos aun sabiendo que a su alrededor el mundo tuviera a veces apariencia de caos y, a veces, de paraíso.

    :(
    Creo que esto es un auténtico papiro. Pido disculpas, Pato… es que a veces algunos textos escritos tan desde dentro te mueven a pensar y a escribir sin parar.

    Un beso.

  16. Paciencia.. sólo paciencia!

    Un abrazo!

  17. karina says:

    Claro! tiene razón Zooey!!!!!!!! El único momento donde te miran y no te das cuenta y te dejas ser, es cuando sos un niño y acá Pato te pusiste a jugar a las escondidas con esa parte tuya tan activamente elucubrante y arregladora de cosas pensante, con ese ruido casi imperceptible que hace que molesta tanto... (qué curioso, lo casi ínfimo molesta) quien pudiera hacer un ruido así y arreglar las cosas... o la pensante aclara cosas se puso a jugar con vos que te escondías para que no te viese?

    Besos

  18. neptunia says:

    Pato querida, tenés razón, como siempre. Yo también me encontré en tu relato. Parece que en cierta forma últimamente estamos haciendo introspección. También me acuerdo de la contemplación en el sentido de la que se queda inmóvil oberva a la que se mueve y todo lo que ocurre "alrededor" (dentro) desde un lugar "privilegiado". Según parece estamos sincronizadas.

    Me encantó tu viaje, te cuento un detalle gracioso, acá en mi casa mi compañero cuando se da cuenta que estoy muy pensativa me dice "apagá ese coco que hace ruido".

    Un abrazo para "todas ustedes Patos" de "todas nostras neptunias"

  19. Me gusta ese ruido y ese silencio......
    Hermosísimo y genuinamente humano este relato, como siempre!
    Hoy te mando tres besos!

  20. mangeles says:

    ¡¡¡no tengo palabras amigo Zooey!!!...me encanta, me encanta...yo todavía me miro las palmas de las manos... y juego con sus líneas...me reconozco en todo lo que ha dicho...es PRECIOSO...GRACIAS...MIL BESOS

    PATRI...ES QUE ME HE ENTUSIASMADO CIELO...perdona por EL ARREBATO...UN BESITO.

  21. Pato: no te digo babeada, ando muerta de amor por mi sobrina. Gracias por tus mensajes siempre. Eres lo max! :)

  22. mia says:

    Un día os tenéis que aceptar

    y ambas a hacer todo lo antes

    no se podía manifestar..

    Ruidos,vuelos,sonidos

    presencias ausentes

    o ausencias presentes..



    ♥♥♥besos♥♥♥

  23. Creo que si pudieramos desdoblarnos y observarnos detenidamente, llegaríamos a conclusiones increibles sobre nosotros mismos...
    Excelente texto, revelador.
    Un abrazo

  24. Lena says:

    Sobrecogedor, Marula...

    Si no fuera el estiradita de Xavi me pongo a llorar.

    Te envío las raciones de siempre multiplica por cinco mil.

    (t.q.m)

  25. Hola Pato te escribí laaaarggoooo y meditado y desapareció....
    te decía que esa eres tú, la que observa, la que se queda y la que se desdobla, todas son tu (deformación profesional)
    y algo te decía del escándao del pensamiento rumiante

    y algo de engrasar la máquina de piezas

    y que me quedé frustrada por no haber comprado en Palermo, un libro con los "poemas de Manzi, Echegoyen y otros... siempre veo tus eígrafes y me arrepiento...
    tendré que volver a Palermo...

    besos

  26. Y desde la invisibilidad los dobles nos acechan, y los ruidos nos pisan los talones cuando apenas nos entamos en el borde de las sillas... Besos con un poco de retraso...

  27. Ella es ella y por eso tiene esos derechos... soberana y dueña de un universo que le permite pensar, hacer ruidos, estar sin estar o viceversa... que importa querida amiga, ella y tu a mi me roban el corazón y me antojan a volar soñando...
    Besos y abrazos!!!

  28. Vulcano says:

    Ese ruido .. bombea tu corazón. Son 24 horas latiendo en la mente. Tenle paciencia el te dice que hacer con la vida y tu sin saber la vas viviendo.

    Saludos,

    Vulcano

  29. Vulcano says:
    Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Gracias por tus palabras