La noche de Buenos Aires pintaba impresionante, el verano se anunciaba apurado, igual que los autos y la gente que estaba de regreso. Nosotros también teníamos apuro, una carrera a la emoción sin dudas.
Dejamos el auto en el estacionamiento y nos largamos por una serie de escaleras que a la manera de un cuento borgiano nos llevaban para arriba y para abajo sin encontrar la entrada del Hard Rock. Un piano nos dijo cual era el camino.

Todo estaba dispuesto, cantaba alguien llamado Xoel, sonaba bien.

Ahí, sentado en una mesa del fondo, como alguien mas del público estaba Quique. Ser fan de alguien es una tarea que por lo menos te deja en estado de conmoción cuando ves a esa persona y se pone en juego tu sentido común, tu ubicación, tu capacidad de controlar el impulso de invadir al otro, de no ser molesto y a la vez te morís de felicidad y finalmente se te nota.
Ya por eso habíamos pasado unos días antes cuando tuvimos la suerte de tenerlo en nuestra casa y compartir con él y mi familia una noche que no olvidaremos. Esa noche fue algo entre amigos, hablamos de la vida, de música, de películas, de viajes y proyectos y quien cantó esa noche fue un amigo muy querido, que se sentó a mi viejo piano desafinado y con la simpleza de la que solo es capaz un grande nos dejó una versión de Paloma de Andrés para atesorar y Discos de antes...

Pero el que estaba parado ahí en el centro del escenario del Hard Rock, era Quique González, el que soñamos mil veces poder ver en vivo, verlo en su salsa fue lo mas grande que nos pudo pasar. Y eso que ya hemos pasado por muchos recitales a esta altura.

Quique tiene una voz inconfundible, después de haber escuchado una y otra vez sus discos, tenerlo ahí tan cerca y ver su entrega, el sentimiento que trasmite y la comunión que consigue es sencillamente un momento perfecto.
Arrancó solo con su guitarra cantando Dia de feria, mostrando su corazón de cantautor y poniéndonos la piel de gallina, luego mostró su espíritu rockero cuando se dejó acompañar por una batería y un bajo que sonaban muy bien y allí dejó flotando en el aire temas como Salitre, Pájaros mojados, La ciudad del viento, Me agarraste, Pequeño Rock and Roll (que nos dedicó a riesgo de que muriéramos ahí mismo)...y me estoy olvidando de alguno mas, pero no estaba en mis planes pensar en ésta crónica en ese momento, solo estaba disfrutando del concierto. Y ahora la memoria mezcla todo y no recuerdo mas.
Terminó su noche de manera magistral, con el acompañamiento de Xoel cantando Vidas cruzadas, ahí sentí que definitivamente está en buen camino, que ha hecho un gran trabajo todos estos años, que no en vano se ha transformado en un músico de culto, que quienes estamos escuchándolo es porque nos hemos dejado "agarrar" por él mismo y no por promociones radiales o televisivas.

Gracias Quique por haber peleado contra viento y marea, creo que eso ha estado bien y has demostrado que podés darle duro a la contra. Que has sabido mantenerte de pié en medio de la tormenta.
Ahora que todo lo que venga sea a favor y la inpiración siga a tu lado.
Seguiremos esperando de vos mas canciones y verte aunque sea una vez por año en las primaveras porteñas, cervezas heladas de por medio.

6 Comentarios

  1. Jenny says:

    Pato!! como estas? Veo que has superado el hecho de no comentar en otros blogs, y es asi que he venido aqui luego de bastante tiempo. Gracias de nuevo por haberme hecho pasar una noche tan linda como la del San Martin,me encanto en serio! Ademas los conocí a ustedes...fue un placer!
    Bueno,un beso grande!!!

  2. -Pato- says:

    Si Jenny estoy (por el momento) dejando de ser una lectora clandestina de blogs, no sé por cuanto tiempo ni de qué modos, pero de momento estoy en "caminos" de nuevo y rumbeando otros caminos mientras tanto.
    Para mi tambien fue un placer conocerte.
    Besos y nos leemos!

  3. Anónimo says:

    This is very interesting site... » » »

  4. Anónimo says:

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  5. Anónimo says:

    Best regards from NY! »

Gracias por tus palabras