Dos mujeres viejas
-Nicolai Pozdneev-

Allí están las dos en una esquina del sur. Las esquinas del sur siempre tienen viento y frío, y tiritan bajo los árboles y las estrellas. Ésta no tiene árboles, pero si tiene sol. Menos mal que hay un sol eterno allí sino sería peor de lo que es. Un viejo club social y deportivo celestito. Eso es lo que es. Con letras fileteadas en rojo y amarillo, un cartel colgado arriba de una puerta oxidada dice eso: Club Social y Deportivo. Las letritas cuyas líneas se convierten en finos espirales y abundan por aquí en los carteles porteños, dice que allí hay un club. Ellas no van por eso hasta esa esquina, ni se sientan como dos espantapájaros en un murete que hay sosteniendo una bandera, porque ahí funciona un club, si cuando van ellas nunca hay nadie. Van porque sí. Podrían ir a otro lado pero les gustan las paredes celestitas, las ventanas celestitas y las cortinas celestitas con las que han pintado el club. Y también el cartel que es muy alegre, entonces vuelan cual mariposas tuertas a madia mañana sobre la fragancia de los tilos ahora que es verano y el celeste todo celeste parece un mar. Un mar que no ven nunca, sólo allí si miran entrecerrando los ojos mientras las palomas las sobrevuelan en pasadas rasantes mientras les tiran miguitas.
La primera le dice a la segunda que ha crecido un manchón verde sobre el reboque, que mire bien, que ella está mirándolo con atención desde que llegó y le parece que de ayer a hoy ha crecido mucho. La segunda dice que son los patos, que se han amontonado entre sí por las migas que le acaban de tirar. La primera le dice que no sea porfiada, que no son patos, que es humedad. La segunda mueve su cabeza resignada por los desvaríos de la primera y piensa en voz alta que llegó la hora de la pavada. Recién dijiste que eran patos no pavos, dice la primera. La segunda retruca diciéndole que su abuela patea calefones. La primera le dice vos no tenés abuelas. Si que tengo dice la segunda y se refugia en el costado tibio de la primera, que piensa en voz alta que es como una nena y le toma el brazo y la cabeza porque de tan flaca es fácil abrazarla toda. Y la aprieta fuerte. Igual habría que avisarle a esta gente del club de esa humedad, nos está arruinando el celestito. Ahora vamos que me ponés nerviosa le dice la que no tiene abuela. Y mañana venimos a tirarle miguitas a los patos. No son patos dice la primera, ya te dije que son palomas, recién dijiste que eran pavos. ¿Vos te das cuenta no? ¿Viste que el celestito está medio marrón esta mañana? Si ya vi, escuché en el noticiero que el río está todo contaminado, fijate la podredumbre ya llegó hasta acá, lo que me dan lástima son los pobres patos. Te dije que no son patos…
Y así se levantan del murete las dos y dejan el mar pintado en la pared y tejen un caminito de migas para volver mañana o mas tarde.

10 Comentarios

  1. Genín says:

    jajaja Que tiernas las viejitas!
    Pero son patos, que conste...jajaja
    Besos y salud

  2. ¡Muy bueno!
    Cordialmente,
    Yo.

  3. Y así día tras día van conformando la realidad a su antojo.

    Besos.

  4. Tu ternura ha llenado de celeste la mañana :)
    Hermosísimo.Besos***

  5. Roberto says:

    Esto es la relidad en palabras!!!
    ¿sabés que al comienzo, cuando describís el club, era el club de mi pueblo,!!!!! Solamente faltó el altoparlante todas las tardes pasando una selección de música para todos los gustos!!!
    casi lloro.
    Un beso, buen finde!!!

  6. Eli says:

    Letras que enamoran al alma de esa nostalgia que se alberga en años nunca cumplidos. Estuve ahi los suficientes segundos para distinguir entre la bandadada de patos, pavos y palomas, algunas mariposas. Eres pura magia!!!

  7. Hagamos caminitos de migas para volver siempre.

  8. Reina says:

    Nada mejor que una amiga para charlar un ratito por la mañana o dar de comer a los patos... :)
    Excelente .....!

  9. Elizabeth says:

    Tu voz es irresistible! Perfume incapaz de evaporarse!

  10. Fiaris says:

    Muy bueno!!!!
    abrazo

Gracias por tus palabras