Me había salido del borde una tarde, que por no usar reloj, jamás supe la hora que era. Hubiera sido importante tener ese dato, pero hace tiempo que le escapo a los relojes y me quedé sin saber. Tampoco tuve conocimiento de qué día era, ni qué año. Tal la distracción en la que vivo. Lo importante fue comprender que los bordes mas estrechos pueden resultar infinitos.

Anchos desiertos de inauditas bocas oscuras, desdentadas.

Trampas de arenas movedizas.

Los bordes...

Ahora mismo camino sobre uno muy delgado y filoso como la noche. Un borde gris plomo de navaja rozando la carne y poniéndome sobre aviso.

Para que después no diga que no me dijo nada.

12 Comentarios

  1. Basta el borde primero, para vislumbrar los últimos, orillas pobladas por ondulantes sombras primerizas, corporizando formas ambiguas, con nueva perspectiva.

    Y así surge la Poesía, dándole a la palabra, una matiz que se respira, esa esencia que aunque invista, es por todos conocida...

  2. mangeles says:

    Y qué más da la hora, o el día...

    Las horas las marca el sol,saliendo, en lo alto, cayendo.

    Tú anda...y andando se hace el camino...

    Besos guapa

  3. Lo mejor es no quedarse inmóvil al borde del camino....

    Besos

  4. Te espero con alcohol, vendas y mimos.

    Besos.

  5. Lena says:

    Vos tenés alas.

    Y zapatillas de raso y punta.

    Y equilibrio.

    (Yo sé)

    Pero si caes...mis brazos estarán allí, como redes...

    TQM

  6. Georgia says:

    Al borde de la orilla...

  7. paolav says:

    No hay tiempo, no hay tiempo no hay tiempo! No existe el tiempo, las horas y los días...me repito esi incesantemente...Cansa transitar por el borde, por la orilla, pero al menos hay una senda...

    besos Patito

  8. Codorníu says:

    Siempre admiré de pequeño a los equilibristas (funambulistas) que atravesaban por un alambre.

    En el budismo le llaman el "camino medio"

    También me ha recordado una novela, que luego fue película: "El filo de la navaja".

    Hoy me parece un símbolo de lo que es la vida de una persona sabia. No de la mía, precisamente, jaja... que no paro de caerme por un lado y por el otro.

    Los bordes, los límites, las fronteras... ya sabes que si ves que te caes, silba con fuerza.

    Tengo una lona de bombero dispuesta.

  9. ybris says:

    ¿Para qué queremos saber el día ni la hora?
    Importa conocer los propios límites.
    Y acaso no para vivir siempre pisándolos, a ellos y a sus trampas, sino para saber el espacio disponible en el que somos, nada más y nada menos, que lo que somos.
    Y es que los bordes hablan.

    Besos.

  10. Fernando says:

    quien no ande sobre ese borde tampoco sabe lo que se gana ni lo que se pierde...besos.

  11. incal says:

    hay otro tiempo dentro del tiempo donde otro equilibrio es posible.

    alli nos encontraremos los equilibristas noctambulos esperando que en la caida descubrir a la mujer capaz de volar que inspiro los versos
    de Girondo.

  12. Los bordes mas estrechos pueden resultar infinitos...
    Patoooooooooooooooo!!! diste con el origen de mis pesares...:(
    besoss amiga!!

Gracias por tus palabras