¿Cómo eran esas calles que olían a magnolias frescas? O era a limones? Yo me fui olvidando los perfumes de esas calles, los fui cambiando por otros y de tanto en tanto la memoria me los pide, me llama a rescatarlos.
Yo soñaba con la ciudad grande, con caras desconocidas que no se veían obligadas al saludo, yo buscaba el anonimato y me perdía en los suburbios, eran desvíos que yo elegía para no cruzarme con nadie, veredas solitarias pobladas de paraísos en flor, calles anchas y vacías, tan anchas que los de enfrente no te veían si no querías.
Nunca pude aprender todos sus nombres y eso que no eran tantos.
Yo no sabía cuanto amor les tenia a esas calles, hasta que me fui buscando el olvido. Yo no imaginaba que aquél dia que me fui, era para siempre.
De haberlo sabido hubiera guardado un estracto de ese perfume en mi memoria, me hubiera llevado mas imágenes, mas recreos, mas caricias...
Pero entonces el tiempo me reclamaba a gritos en otro lado y me fui.
Tan pronto como pude llené la valija mas grande que habia en la casa, me despedí de la gente querida y subí al micro de larga distancia que en cinco horas me depositaba en Buenos Aires y asi medio a lo Rosa de lejos, llegué al sitio donde iba a poder abrir mis alas y volar.

La verdad no sabía volar en absoluto y en los primeros intentos fue fácil hacerme pelota y fue dificil el regreso, asi que con las alas medio rotas y con la ayuda de un ángel amigo, a pesar del susto que tenía me quedé en estas calles apretadas y absurdas, que tambien tienen su encanto.

Solo extraño aquel perfume, cada tanto quisiera estar allí, caminar por ellas, volverlas a sentir bajo mis pies, volver a ese silencio de la siesta olbigada.
Claro que no hablo de volver ahora, hablo de volver al perfume perdido, a las caras que yo queria no cruzar evitando las preguntas familiares, a los negocios de entonces que odiaba, de eso hablo, de lo que se fue conmigo, con ellos que tambien se fueron yendo...
Desde ya no hablo de magnolias arrancadas, ni de casas nuevas edificadas en los baldíos, habitadas por rostros que ya no conozco.

Aquél día antes de irme, debí caminar un rato mas por esas calles que ya no veo tan anchas.

7 Comentarios

  1. Anónimo says:

    Siempre que paso por acá te leo y luego me quedo mudo. Las palabras no son mi fuerte, ya sabés. Pero esta vez no quise irme sin saludarte. Besos,

    Dani

  2. crub says:

    Hemos compartido muchas de esas calles, aunque no fueran las mismas. Un beso con olor a madreselvas.

  3. Aye says:

    no sé porque, pero este post me hizo llorar. Y es cierto que no sé porqué. Me emocionó, sé que esas calles serían hermosas porque cada vez que hablás de ellas la imagen en mi mente es hermosa.
    Besos
    Te quiero

  4. Navarra says:

    Los lugares cambian aunque tú estés en ellos. Los recuerdos son los que nos hacen daño o nos hacen sonreir. Una imagen, una fragancia, una caricia...son la nostalgia que nos llama al corazón.
    Muy sentido tu texto, me ha gustado mucho.
    Saludos de añoranza

  5. Anónimo says:

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  6. Anónimo says:

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  7. Tuky says:

    "No sabía volar en absoluto y en esos primeros intentos fue fácil hacerme pelota"

    Me acordé de una partecita de una canción "no tengo alas para llevarte, pero si faltas, cómo salvarte"

Gracias por tus palabras